Imponente y majestuoso, el Curavacas es una de las cumbres más emblemáticas de la Montaña Palentina. Con sus 2.524 metros de altitud, destaca por sus enormes paredes rocosas de tonos oscuros y su silueta inconfundible.
Situado en el corazón del Parque Natural Montaña Palentina, es todo un símbolo de nuestra tierra, donde la belleza salvaje, la historia y la pasión por la montaña se encuentran.
Rutas recomendadas:
Ascensión por el Callejo Grande. (Fácil)
Ascensión por el Collado del Hospital (Fácil)
Ascensión por la Canal Sur. (Medio)
Ascensión por la Pedrera Pindia. (Medio)
Ascensión por la Senda del Notario. (Medio)
Majestuoso e inconfundible, el Espigüete es una de las cumbres más icónicas de la Montaña Palentina. Con sus 2.450 metros de altitud, destaca por su imponente silueta piramidal, sus paredes de roca caliza y sus espectaculares crestas.
Situado en el Parque Natural Montaña Palentina, es un auténtico símbolo de nuestra tierra, donde la belleza, la aventura y la naturaleza salvaje se unen en uno de los paisajes más impresionantes de la Cordillera Cantábrica.
Rutas recomendadas:
Ascensión por la Arista Este. (Fácil)
Ascensión por la Arista Noroeste. (Medio)
Ascensión por la Pedrera Sur. (Fácil)
Ascensión por la Norte. (Medio)
Elegante y majestuoso, el Pico Murcia es una de las cumbres más singulares de la Montaña Palentina. Destaca por su característica silueta piramidal, sus extensas laderas y las impresionantes vistas que ofrece de las montañas que lo rodean.
Situado en las proximidades de Cardaño de Arriba, en pleno Parque Natural Montaña Palentina, es un auténtico balcón natural desde el que contemplar el Espigüete, los Picos de Europa y la inmensidad de la Cordillera Cantábrica. Un rincón donde la tranquilidad, la belleza y la naturaleza salvaje son protagonistas.
Discreto y lleno de encanto, el Alto del Ves es una de las cumbres más especiales y solitarias de la Montaña Palentina. Con sus 2.196 metros de altitud, destaca por sus suaves laderas de alta montaña y sus espectaculares vistas del imponente Curavacas y las grandes cumbres de Fuentes Carrionas.
En sus proximidades se esconden las Lagunas del Ves, un conjunto de pequeñas lagunas de origen glaciar rodeadas de praderas y paisajes rocosos, cuyas aguas proceden principalmente del deshielo y las precipitaciones. Un auténtico tesoro natural que aporta una belleza única a este rincón de la montaña.
Un lugar donde el silencio, la tranquilidad y la naturaleza más salvaje se unen para crear uno de los paisajes más fascinantes y desconocidos de la Montaña Palentina.
el Alto Carrión alberga algunos de los paisajes más espectaculares de la Montaña Palentina. Un territorio de alta montaña donde las imponentes Agujas de Cardaño se elevan entre antiguos circos glaciares y cumbres que superan los 2.500 metros de altitud.
En este entorno destacan el Pico Tres Provincias (2.497 m), donde confluyen Palencia, León y Cantabria, y el macizo de Peña Prieta (2.539 m), junto al Pico del Infierno (2.537 m), techo de la provincia de Palencia.
Entre estas montañas descansa la Laguna de Fuentes Carrionas, de origen glaciar, cuyas aguas dan nacimiento al río Carrión, que recorre la provincia de Palencia.
Un rincón donde el agua, la roca y las grandes cumbres dibujan uno de los escenarios más puros, solitarios y fascinantes de la Cordillera Cantábrica.
Imponente e inconfundible, Peña Redonda es una de las cumbres más representativas de la Montaña Palentina. Situada en la Sierra del Brezo, destaca por su característica silueta redondeada, sus extensas laderas de roca caliza y su privilegiada ubicación como balcón natural sobre la meseta castellana.
Coronada por una gran cruz metálica, su cima ofrece espectaculares vistas panorámicas que abarcan desde las inmensas llanuras de Tierra de Campos hasta las majestuosas cumbres del Curavacas y el Espigüete.
Una montaña que marca el encuentro entre la llanura y las grandes cumbres, símbolo de identidad y belleza de nuestra tierra.
Accesible y lleno de encanto, el Valdecebollas es una de las cumbres más emblemáticas de la Montaña Palentina. Situado en la Sierra de Híjar, destaca por sus extensas laderas, su característico torreón de piedra y sus espectaculares vistas panorámicas.
Su sencilla ascensión desde El Golobar lo convierte en una opción ideal para disfrutar de la alta montaña sin grandes dificultades técnicas. Desde su cima se pueden contemplar las grandes cumbres de Fuentes Carrionas, los Picos de Europa y la Sierra de Peña Labra.
Además, es un lugar privilegiado para disfrutar de los atardeceres, cuando los últimos rayos de sol tiñen de tonos dorados las montañas y el horizonte.
Un auténtico balcón natural donde la tranquilidad, los paisajes infinitos y la magia de los atardeceres hacen de cada visita una experiencia inolvidable.